Restos de Arturo Hernández Alcázar
Obra de sobras - descripción
Colgada al exterior de la vitrina una camisa de lona verde manchada de petróleo con la frase Ne travaillez jamais (No trabajen nunca) cita de Guy Debord (Internationale Situationniste y más tarde retomada por el movimiento del 68 en París) escrita en negro sobre fondo blanco al pie. A un costado la obra “Propósitos encontrados” -sólo visible desde el exterior de la galería- un papel encontrado en la calle con una lista de propósitos de año nuevo – suponemos-. En el muro izquierdo 10 monedas talladas (desacuñadas) e irreconocibles excepto una de la cual sobreviven las palabras “MERCE” y “DUST” del antiguo Ministère du Commerce et de l’Industrie francés enmarcadas en el centro de unos cuadros blancos y sostenidas gracias a la presión de dos placas de vidrio que permiten ver la moneda de ambos lados. Sobre el mismo muro, iluminada por una fuente de luz diferente la obra “Salario mínimo”: un cepillo de madera en equilibrio atado a la pared por un cable de cobre. En la cabeza del capillo, una pila de céntimos que en total suman media hora de un salario mínimo en Francia. Al pie del cepillo, un hoyo en el suelo donde tentativamente podrían caer las monedas. En el muro del fondo la obra “Pérdida de la memoria” una hoja de papel periódico manchada de negro casi en su totalidad, tomada de los primeros ejemplares que salen cada día de la rotativa del periódico La Jornada en México -la mancha me sugiere la idea de un paisaje en el mar-.
En la pared derecha 6 elementos en equilibrio sobre una barra de cobre sostenida al muro por 3 escuadras (que normalmente funciona como rack de ropa ):
1. en la orilla una piedra que sostiene el ejemplar del periódico “El País” del 12 de septiembre de 2001 con la noticia de la destrucción de las torres gemelas
2. a su derecha, una piedra con unos céntimos encima
3. a un lado una escoba de cabeza sobre un céntimo
4. a un costado un pedazo de un poster de dos personas con el puño en alto como si se tratara de una manifestación, sujeto al tubo por otra piedra
5. por último un cepillo atado el tubo por un alambre de cobre con varias piedras y varios céntimos de por medio.
La última obra en este orden es “Restos”: un marco encuadrando los restos de un coche calcinado y a un lado su explicación escrita a lápiz (carbón).
En total 10 obras. Los materiales utilizados son recurrentes en el trabajo de Arturo: piedras, monedas, céntimos, periódicos, petróleo, cobre. Cada uno representa la última etapa o el último escalón en la cadena de relaciones de nuestra sociedad antes de transformarse (reciclarse) para ser reintroducido en un nuevo sistema de intercambio, de la piedra a la moneda, pasando por el periódico, el petróleo o el cobre. Literalmente, los restos, lo que queda en el plato.
Obra en suspenso - contexto
El miércoles 14, un día antes de la exposición, Arturo fue invitado por Radio Libertaire, una estación de radio independiente, para platicar sobre su trabajo y a su vez, él me invitó a hablar de la exposición que estábamos preparando. Durante el programa un tema obligado fue la relación de su trabajo con México, Arturo respondió que la situación que se vive en México es la antesala de lo que empieza a esbozarse en el resto del mundo y que ya ocurre en Europa. Al menos así lo entendí. La respuesta era tan general como lo era la pregunta y de ahí que tuviera tanto de verdad como de desmesura, así lo pensé en ese momento. Dos días después, el viernes 16, tres militares franceses fueron asesinados en Montauban, un pueblo cerca de Toulouse. La tesis de un ajuste de cuentas empezó a circular. A saber que desde hace meses, asesinatos por la misma razón, ocurren frecuentemente en Marsella. De inmediato pensé en la sugerencia que había soltado Arturo. El tema de militares asesinados en un ajuste de cuentas podía sonar ordinario en México y de pronto extra-ordinario en Francia. Pasó así el sábado y el domingo sin que la policía aclarara la causa del asesinato y repentinamente el lunes llegó con noticias: de la misma forma que habían sido asesinados los militares, alguien en motocicleta mató a dos niños, un profesor e hirió mortalmente a un adolescente en una escuela judía en Toulouse. El aire se enrarecía completamente. Todo tipo de suposiciones fueron lanzadas. Las campañas electorales en curso fueron suspendidas (a pensar si en México los asesinatos de tal magnitud suponen las mismas medidas) y la policía se lanzó a la captura del asesino. Pronto se supo que el responsable probablemente era el mismo que había asesinado a los militares tres días antes.
Independientemente del desenlace ¿qué relación guarda esta historia con la exposición? Conforme fueron ocurriendo los eventos, apareciendo señas, circulando datos, todo tipo de suposiciones fueron hechas, y cada uno vivió en suspenso el final.
De la misma manera fue concebida la exposición. La mitad de las piezas fueron pensadas para mantenerse en un equilibrio tan precario que podían considerarse en suspenso, en el instante en que se anula la gravedad. A punto de caer y sin embargo de pie todavía. La diferencia del suspenso es la manera como cada uno espera el desenlace. Así en una de las obras, Arturo y yo esperábamos que las monedas cayeran exactamente en el hoyo que estaba al pie y sin embargo las vecinas con las que comparto el espacio de la galería esperaban todo excepto ser las responsables de tirar las monedas como de quien no quiere pagar los platos rotos. Con la obra Ne travaillez jamais la camisa colgada al exterior me emocionaba la idea de que alguien la robara simplemente y al mismo me hacía responsable del robo como representante de la galería.
Así en Francia cada quien esperaba un desenlace según sus intereses. Había quien esperaba que no fuera un católico extremista, quien esperaba que no se tratara de un ex-militar neo-nazi, quien esperaba que no fuera un musulmán fundamentalista, etcétera. Nadie quería cargar con el muerto.
La obra en suspenso de Arturo ilustra el estado de incertitud: lo único que espera cada uno es no ser responsable del desastre. Ante este estado, la pasividad y la fatalidad van de la mano. La sociedad del espectáculo, plebiscitada a la entrada de la galería, preconiza un angustioso mundo de amenazas en suspenso que anula todo tipo de acción o dicho de otro modo condiciona su voluntad, la de no ser el próximo. La angustia del muerto en suspenso orilla a la pasividad, se me ocurre pensar.
Juanpablo López Q.





